Mr. Bojangles

A veces es difícil explicar el porqué un encuentro fortuito te deja tan descolocada que solo puedes hablar de la sincronización mágica de música y baile.

Bill “Bojangles” Robinson  fue un actor afroamericano y maestro del tap dance estadounidense en tiempos de la ley seca, de los gánsters y de la segregación racial que bailó como profesional en Hollywood (junto a su querida Shirley Temple) y que también triunfó en Broadway para una audiencia generalmente blanca (lo que le valió algunas críticas). Sin perder su sonrisa, asombró al mundo con su genio zapateador y nunca olvidó los años en los que siendo niño sobrevivía en la calle bailando, hasta que, a pesar de ser el artista negro mejor pagado de la primera mitad del siglo XX, cayó en el olvido sin una moneda en el bolsillo. “Bojangles” fue  también el apodo de  un vagabundo preso en una celda de Nueva Orleans que contaba historias de su vida al compositor Jerry Jeff Walker (también preso). El músico conmovido le dedicó una canción tan triste como optimista que dulcemente versionó Nina Simone. La letra nos cuenta como Bojangles bailaba, bailaba mientras hablaba con lágrimas en los ojos sobre la muerte de su perro, su mejor amigo.

A ellos va dedicada esta canción.

 

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