Greguería

La cabeza es la pecera de las ideas

lapecera

Cuando “Ramón” Gómez de la Serna abandonaba su casa y su taller de greguerías se lanzaba a la calle con su micrófono radiofónico a hablar con la gente, después lo sintetizaba todo en una frase o tal vez dos y hacía sencillo e universal toda esa sabiduría popular.

Pega tu oído en esta pecera y escucha el concepto:

 

Post to Twitter

La negra del Malecón

lanegra

En La Habana o se sabe improvisar o no se vive. Las casas -en edificios que milagrosamente se mantienen en pie- siempre están abiertas, y sus puertas y ventanas dejan al descubierto la intimidad de los cubanos. Todo se mueve y se percibe como si en un instante la vida le pudiera cambiar a uno, y tuviera que estar preparado para salir corriendo dejando todo tal cual. 

Sea esta filosofía un tic revolucionario o no, lo cierto es que allí cualquier ruta impredecible  acaba arrastrando a la gente a un mismo lugar, el Malecón. Ese muro que  sirve como recreo, como frontera ó sofá, en el que se vive intensamente y se imaginan otras vidas, tiene las paredes pulidas de los sones que allí se cantan. Unas veces dedicados al amor, a las bellas mujeres cubanas, otras a los amigos que se marchan y a los que allí sentados se quedan. 

Voces: Amanece en el trópico

 

Post to Twitter